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Cinco Preguntas para Shupe Makashinyi
Makashinyi alienta a las defensoras a supervisar constantemente si las mujeres y las niñas que son más vulnerables a la violencia acceden o no a sus derechos.
Shupe Makashinyi es Coordinadora de Proyecto en Let’s Protect Our Girl Children. El proyecto, que opera en Zambia, recibe el apoyo de Equality Now en asociación con el Consejo de Población y financiado por un subsidio del Fondo Fiduciario de la ONU para Eliminar la Violencia contra la Mujer. Makashinyi supervisa un proyecto multisectorial que apunta a conseguir reformas jurídicas, reformas en las políticas de educación, la prestación de servicios jurídicos y médicos para las niñas, la sensibilización a través de los medios de comunicación. Lo que es más importante, supervisa un proyecto piloto que se ejecuta en cinco escuelas y que pertenece al programa Espacios Seguros, con el que se busca dotar de poder a las niñas e instruir a los niños.
¿Por qué la violación de niñas adolescentes es un problema tan extendido en Zambia?
Estas jóvenes son vulnerables porque los agresores pertenecen casi siempre a la propia familia de las niñas, o a su escuela, o a la comunidad de amigos y vecinos. Las niñas desconocen sus derechos. No comprenden que la amabilidad de un hombre es precisamente una forma de tener sexo con ellas.
La violación de las niñas a menudo es alentada por los líderes tradicionales como forma de curarse del VIH/SIDA o de volverse ricos. La pandemia de SIDA ha causado estragos en Zambia. La mayoría de las personas infectadas acuden a los sanadores tradicionales en lugar de ir a un hospital y son alentadas a tener sexo con vírgenes como forma de curarse. Estos sanadores también le dicen a la gente que tengan sexo con jovencitas, incluso con sus propias hijas, como forma de hacerse rica. Se debería responsabilizar a esos sanadores por sus palabras.
Además, en ocasiones no se trata sólo de los agresores y los sanadores, sino también de otras personas cómplices de la violación de las niñas. Tenemos la historia de un maestro a quien un sanador le dijo que se curaría del VIH si dormía con una niña. El maestro invitó a su casa a una muchacha de la escuela de ocho años y tuvo sexo con ella en frente de su esposa. Y su esposa alentaba todo esto, pensando que era lo mejor para ambos.
Estos comportamientos no deben ser tolerados. La persona cómplice de la violencia debe ser inculpada además del hombre que haya cometido el delito, ya sea que se trate de un sanador tradicional o de quien se queda al lado del agresor observando y permite que ocurra un abuso.
¿Qué necesitan las niñas para estar seguras?
Conocer sus derechos es uno de los factores más importantes. A esto lo estamos haciendo a través del programa Espacios Seguros, que esperamos sea replicado en todas las escuelas. Así mismo, las niñas deben ser protegidas por el sistema escolar y el sistema jurídico. Estamos trabajando en estos aspectos mediante la elaboración de directrices para las escuelas y la promoción de reformas jurídicas que faciliten el acceso de las niñas abusadas a la protección y la justicia.
¿Qué partes del sistema legal es necesario mejorar?
Zambia tiene un sistema jurídico dual, donde tanto el derecho estatutario como el derecho consuetudinario están reconocidos. Según el derecho consuetudinario, una niña por lo general está en condiciones de casarse cuando llega a la pubertad, que es a veces a una edad tan prematura como los 9 años. En cambio, para el derecho estatutario, la edad mínima para contraer matrimonio es de 18 años. Aunque se supone que el derecho estatutario prima sobre el consuetudinario, la ley de edad matrimonial no se implementa. Varios de los jefes tribales que ocupan un escaño en el Parlamento tienen novias o esposas que son niñas. Intentamos trabajar en una reforma jurídica y un litigio de impacto que dejen en claro que el matrimonio de menores es ilegal. Esto será un primer paso. También debemos generar conciencia para poner freno a estas prácticas.
Zambia a su vez cuenta con una ley que tipifica como delito las relaciones sexuales mantenidas con niñas menores de 16 años. Pero lograr el cumplimiento de la ley se torna injustamente arduo para las víctimas, de modo que estamos intentando abordar esos impedimentos.
Además de las normas jurídicas, deben existir también normas administrativas que se apliquen a los maestros y directores de escuelas, como responsables por las niñas en sus escuelas. Las escuelas deben prohibir claramente toda relación sexual entre maestros y estudiantes y aplicar medidas disciplinarias contra los maestros que abusen sexualmente de sus estudiantes. También estamos trabajando con el Ministerio de Educación para establecer esas directrices.
Si se dan esfuerzos concertados en diversos frentes, el cambio es posible.
¿Podría describir el concepto de Espacios Seguros?
El programa Espacios Seguros se propone lograr el empoderamiento de las niñas al darles a conocer sus derechos y forjar redes que, en última instancia, prevendrán el abuso sexual. El programa tiene tres elementos centrales. Primero, debe existir un lugar físico donde las niñas se puedan reunir. Segundo, debe haber mentoras que les brinden a las niñas los conocimientos y las habilidades pertinentes. Generalmente, existen 10 mentoras comunitarias, 2 docentes y 8 madres mentoras cada 100 niñas. Como tercer elemento, debe haber amistad y se deben forjar redes de niñas. Ellas a menudo no tienen con quien hablar y no logran formar grupos de pares que son muy útiles para su empoderamiento.
El Consejo de Población ha ayudado a formular un plan de estudios para Espacios Seguros sobre temas clave referidos a la violencia sexual. En estos espacios, les enseñamos a las niñas sobre VIH/SIDA, pubertad, adolescencia, a desafiar los estereotipos de género y sobre derechos humanos.
También tenemos una red de niños en las escuelas que cuenta con un plan de estudios separado para ellos y que se basa en el que las niñas están aprendiendo. Les enseñamos a respetar a las niñas y que ellas son seres humanos igual que los niños. Al cuestionar los roles de género y no seguir normas obcecadamente esperamos que se conviertan en hombres que marquen una diferencia. Sus actitudes ya están cambiando. Vemos que hay niños que de verdad se están preguntando por qué a sus hermanas no les va tan bien en la escuela y por qué las niñas tienen hacer tareas que los varones no hacen.
¿Qué le gustaría que las defensoras de otros países aprendieran de su experiencia?
Las defensoras deben continuar con el espíritu de vigía y supervisar si las personas, en especial las más vulnerables, pueden acceder a sus derechos. Incluso el gobierno con las mejores intenciones tendrá anomalías burocráticas, pero debemos estar siempre alertas para cerciorarnos de que todas las personas a las que le cabe una responsabilidad en este tema cumplan con sus obligaciones.
Queremos asegurarnos de que las personas se acostumbren a trabajar juntas. La violencia sexual es un desafío enorme. Un grupo no puede enfrentarlo solo.
Acción relacionada: Fondo Fiduciario para Eliminar la Violencia contra la Mujer


